Olea Green ●
CC 4134
Cuando el sol de la mañana ilumina el pintoresco valle de Vatolaka y Olea Green parece fundirse con las hojas de los olivos, empieza un día para los auténticos ganadores. Y es que ya en la Antigüedad, el máximo galardón de los Juegos Olímpicos era el kotinos, una corona de ramas de olivo. Olea Green en el coche desprende un aire de medalla de oro combinado con ese estilo de vida relajado del sur.
